miércoles, 11 de febrero de 2009

A Un Paso del Futuro


XXVIII
El Guerrero Reafirma Los Lazos


Cortar cadenas y reafirmar lazos. Eso es.

Liberarse de lo inútil y echar raíces para crecer. Eso es.

En tu vida, te has ido alejando poco a poco de lo importante. De lo que para ti es importante. Y eso no es bueno. Que nunca estés tan ocupado como para que ello ocurra. De ser así, vagarás errante por mundos desconocidos.

Visita a tus bienamados padres. Están viejitos y necesitan de ti. Abrázalos, bésalos, exprésales todo el amor que les tienes. Que no les quede ninguna duda de que son los más importantes para ti. Puedes volver a tu lugar de nacimiento, a tu casa de infancia. Buscar aquellos con los que jugaste. Pedirle a tu madre que te prepare ese postre que comías con avidez cuando tenías siete años. O buscar a tus antepasados Guerreros. Visitar su tumba, llevarles algo tuyo en ofrenda. Releer sus escritos, encenderles una vara de incienso o sentarte a meditar junto a ellos.

Desanda tus pasos y vuelve a la raíz, Honra a tu bienamado Maestro. Busca también al hermano. Abrázalo como años atrás, luego de una gran batalla.

Vuelve a casa con tu cuerpo y tu espíritu. Espera a tu compañera, que pronto llegará con los brazos siempre dispuestos a estrecharte. Tal vez tiernamente, mirarla a los ojos como cuando caminaban juntos por primera vez.

Desanda tus pasos y vuelve a la raíz. Vuelve a ti mismo. Vuelve a tu vida. Es tiempo ya.


- El Oráculo del Guerrero, Lucas Estrella

viernes, 24 de octubre de 2008

Silent Night

"Claudia disparaba con eficacia, como Diego le sugirió, solo un tiro a la vez, apuntando bien a la cabeza para asegurar el derribo... ya ni siquiera lo llamaban Muerte.

Diego , desde el ventanal del primer piso, eliminaba uno a uno a los que se acercaban a la reja de la propiedad. Las municiones del rifle estaban agotándose, aunque Diego tenía el aplomo de disparar cuando dos de ellos estuvieran línea.

Un crujido enorme recorrió la casa. Claudia, desde la ventana de la habitación que habían convertido en su bunker, escuchó con horror el ruido de pisadas correr por el segundo piso. Habían roto la mampara de la casa trasera. No había nada que hacer, estaban perdidos.

Claudia escuchó como Diego corría hacia las escaleras y subía al segundo piso. Creyó verlo un instante en su mente, con su rostro sin las cicatrices que le cruzaban la frente ahora, haciéndola reír después de hacer el Amor... su amante se había vuelto su protector, y ahora se daba cuenta de que era mucho más que eso...

El ruido de la lucha la desesperaba, Diego le había hecho prometer que jamás abriría esa puerta. Jamás, no durante un asedio. Jamás.

... Un Grito, cortado a media nota, como un barítono a quien taparan la boca de repente... un gruñido... todo había acabado.

Las pupilas de claudia se dilataron, mirando al cielorraso. Todo había terminado, ya no valía la pena protegerse. Claudia tomó su arma y corrió hacia la puerta. Dos golpes secos la detuvieron a solo centímetros de tocar su superficie.

Dunnn! Dunnn! - el metal resonaba, frío... mientras el alma de Claudia ardía...

Dunnn!

Tres golpes! Era Diego!

Claudia abrió los cerrojos, echando mano a toda su fuerza, moviendo las pesadas barras de acero.

Al abrir la puerta Claudia se quedó paralizada ante lo que veía.

Diego tomaba el picaporte de la puerta, evitando que Claudia siguiese abriendola... el costado visible de su cara estaba manchado de sangre que corría desde un corte en la frente...

- No abras la puerta, Amor... Solo quería despedirme... No me queda mucho tiempo.

Claudia se retrajo, presa de un profundo dolor al intuir lo que significaban esas palabras.

- Yo no... No quiero que lo hagas tú, así que lo haré yo antes de que ocurra.

Quiero que vivas y que no te rindas

Quiero que sepas que te Amo

Te Amo... Adiós, Claudia.

Diego Cerró de un tirón la puerta. Claudia sintió sus pasos decididos perderse por el pasillo.

¡No podía ser tan idiota! ¡Algo podrían hacer! ¡No podía terminar así!... - Su corazón gritaba, mientras su mente le repetía una y otra vez que lo único que podía hacer era ver el desenlace del drama que rompía su vida.

Claudia fué hacia la ventana...

Diego corrió hacia la reja y la saltó con un solo impulso.

Desde su ventana vió como Diego avanzaba dando mandobles con su machete, sin dejar que nadie lo tocara. Los cuerpos sin alma trataban de alcanzarlo, pero instintivamente dejaban el paso libre para el torbellino de metal que lo rodeaba...

Claudia vió como se abría paso hacia la casa vecina, donde había estado preparando "una sorpresa", el único secreto que ese hombre jamás había podido ocultarle, aunque entre sonrisas siempre le iba dejando pistas de qué podría ser...

Comenzaba el atardecer...

La casa vecina comenzó a arder.

Un fuego de ese tamaño...

Cuando veían fuego los zombies se quedaban inmóviles... quietos, ojos fijos en el resplandor.

...

"Será para nuestro aniversario" - Le había dicho antes de plantarle un beso en los labios.

...

Claudia escuchó atentamente...

Nada... Claudia no escuchaba nada más que el sonido de la madera crujiendo a 40 metros de distancia...

Nada.

Diego lo había conseguido.

Habría sido el regalo perfecto para su aniversario, pero ahora sería perfecto para la noche en que habría de llorar a su hombre.

Diego le regaló... en medio de tanto dolor, en este mundo loco y sin suerte, lleno de horror...


... Una Noche de Silencio.

miércoles, 15 de octubre de 2008

El Guerrero Pierde la Senda




En la espesura del bosque, mi mano se extiende temblorosa.


Una rana me observa.


¿Dónde estás? Ni tú mismo lo sabes. Venías bastante bien. Pero algo ocurrió en el camino y ahora estás extraviado. O te faltó fuerza o te faltó sabiduría. Y ahora estás extraviado.

¿Volverás? Antes de retornar al origen debes preguntarte por qué es necesario hacerlo. Tal vez es allí donde querías llegar y no te habías percatado de ello. O tal vez te convenga más seguir avanzando y dejar tu hogar atrás.


Pero si deseas retomar la senda, debes desandar tus pasos.


Piensa bien. ¿Adónde querías llegar?


¿Qué montaña estabas subiendo? Tú lo tienes claro, o al menos alguna vez lo tuviste. Recuerda ese momento de luz y reemprende el camino. Probablemente, debas retornar al origen antes de seguir. No te pierdas de nuevo.


Puedes no encontrar siquiera una amiga de ojos color miel.



Camael, Blogging Out...

No Existen Las Almas Gemelas

Una vez escritor, se escribe por siempre. Una vez noctámbulo, Selene es tu amiga fiel. Una vez tu corazón sabe de felicidad, siempre quiere más. Lo único que necesita el escritor para escribir de verdad es tener algo que contar.

...

No existen las almas gemelas. Sería lo mismo decir que dos copos de nieve fuesen exactamente iguales, exprimirnos la mente y dedicarnos toda una vida para buscar esos copos. Recrear las condiciones meteorológicas en un ambiente controlado y luego de tanto tiempo decir tranquilamente que tenemos dos iguales... y nada más. Son iguales, sin un misterio, sin una pequeña diferencia, que de existir, sería lo que verdaderamente traería fascinación al verlos. Son tan similares, pero...

No existen las almas gemelas. El mismo concepto desafía su propia lógica. Las falencias de uno el otro no puede compensar. El dolor de uno no puede ser curado por el mismo dolor del otro. Dos almas que sueñen con lo mismo no tendrán alguien que crea en ellos y diga: ¿Por qué no?... y sin embargo la felicidad en el Amor se define así.

¿Por qué será, me pregunto? Si alguien encontrase un paraíso en esta tierra, ¿no desearíamos a nuestro lado a alguien distinto a nosotros para mostrarle lo que no ha visto, cantarle lo que no ha escuchado, susurrarle los secretos que no conoce, abrir por él las puertas que ha ignorado, enseñarle lo que no sabe, o simplemente hacerle cerrar los ojos y abrírselos entre risas diciendo: Esto es para Tí?

...

Las Almas gemelas no existen, pero aún así, la verdadera descripción de ese concepto se oculta justo al final de nuestros brazos. Las "Almas Gemelas" son como nuestras propias manos. Un médico necesita sus dos manos, pues mientras una sostiene el corazón de un niño, la otra da las puntadas que le devolverán la vida. Un dentista necesita sus dos manos, pues está ambas el poder de devolver la sonrisa a un rostro destruido. Un escritor (cómo olvidarlos) depende de sus manos, ya sea sobre sublime papel o un mísero teclado, en lo que es a mi parecer, una analogía perfecta. Dos manos danzando, completando ideas a golpes de tecla, siguiendo con su rapidez y precisión el ritmo incesante de nuestra mente, para dejar plasmadas, en divino pliego o irrisorios bits, las ideas que podrían cambiar el mundo o simplemente... arrojar algo de luz en el camino de algún alma perdida. Es nuestra mente la que descubre e idea... pero son nuestras manos las que crean, las que cambian el mundo. Complementos perfectos. Como las Almas que tantos soñadores buscan. Como la mujer u hombre que todo ser humano desea. El transformar simple movimiento en un vals. El transformar deseo en realidad.

...

Las almas gemelas no existen, entonces. Y sin embargo ha jugado el destino a que nuestros caminos se crucen con el de alguien más. Pero no somos ni siquiera dos manos. No nos gobierna una misma mente ni nacimos del mismo cuerpo. Entonces... ¿acabo de tirar una retahíla gigantesca de alusiones y metáforas a la basura?

Hahaha... No, Lectores. Simplemente el definir la condición de que alguien es para otro no se podría definir ni en cien enormes volúmenes. Tan solo debemos conformarnos con una frase o dos que hagan que pensemos bien en todo lo que ha pasado, el presente que recorremos y el futuro que tenemos en frente.

Las Almas Gemelas son como dos manos, que sin ser de un mismo cuerpo ni respondiendo a una misma mente deciden entrelazarse. Suplir sus falencias, potenciar sus habilidades, protegerse con fiereza ante el daño, curar sus heridas, abrir las puertas que les depare el destino y atravesarlas juntas... de la mano.
Camael, Blogging Out...

domingo, 14 de septiembre de 2008

About You





"Me esperas, caminando en círculos, sin pensar en nada especial. Dejas que el viento tibio de primavera te acaricie el rostro. Te quitas tus lentes de sol para ver bien el atardecer. Un suave escalofrío recorre tu espalda al extrañarme demasiado un instante, y dejas que corra por tu piel para cerrar tus ojos en una sonrisa suave...



Te toco. Una mano tibia recorre tu brazo mientras otra se desliza por tu cintura, atrapándote suavemente, atrayéndote a mí. No abres los ojos mientras el resto de tus sentidos me perciben con un torbellino de sensaciones. El roce de mis manos. El sonido de mi respiración. El calor de mi cuerpo junto al tuyo. El aroma de mi piel.



Te dejas llevar mientras mi rostro se acerca a tu cuello. Lo beso suavemente y rozo tu piel con mis labios semiabiertos, subiendo por tu mejilla. Mis brazos te retienen en esa mezcla deliciosa de fuerza y delicadeza... Escuchas mi voz...



- Ya estoy aquí, Amor..."

viernes, 12 de septiembre de 2008

El Día X

...

El día había comenzado extraño para aquel joven de eterna camisa negra que sorteaba automóviles por las calles de Antofagasta. Para nombrar algunas cosas de la lista, se había dormido a la una de la mañana - demasiado temprano para alguien que vive en horario de Nueva Zelanda -; se había despertado a las 8 AM - hecho bizarro con motivos similares al anterior -; había desayunado por primera vez en meses - idem - y había soñado de nuevo con la misma mujer que rondaba su subconsciente desde hace 13 años - hecho hasta el momento no atribuible a los Neozelandeses.

Su historia con aquella mujer se remontaba a la primavera del '96, cuando de entre la neblina de un sueño de lo más normal - ciudades flotantes suspendidas por rayos de luz, nada extraño allí - apareció una joven que le sonrió entre la multitud de un paseo peatonal, con ojos y cabello color miel. Tan simple aparición sería perfectamente descartable de no haber existido una segunda, vigésima y octogésima sexta vez en que la misma joven fué su compañera de aventuras. En un principio como extra en una de las mentes soñadoras más prolíficas de la historia - título hasta el día de hoy en disputa con Julio Verne -, luego con papeles secundarios, actriz de reparto, hasta ascender a roles protagónicos en el verano del 2004, la misteriosa joven - recordada con cariño con el simple epíteto de X - llegó a ser parte esencial de las megaproducciones de la mente Diegollywoodense. Sus papeles de modelo, soldado de la tercera guerra mundial, esposa de gángster, arquitecta (no es broma), domadora de pingüinos (sí es broma), amiga, confidente y compañera de casa al mejor estilo "Friends" son especialmente recordados.

El hecho más interesante que la catapultó a la fama el 2005 fué su aparición en un "sueño en blanco", un extraño fenómeno que ocurre cada dos o tres meses, que equivale a una prueba de cámara. Luz, cámara, Diego y... Ella. Del silencio surgió un tímido hola... y la conversación fluyó como por arte de magia - después de todo... era un sueño, ¿no? - e instantes después, gracias a la escenografía sobrante de un sueño ambientado en París se fueron a tomar un café al "Café de Noche", un cuadro de Vincent Van Gogh.

Pues entonces... no había nada extraño en soñar con ella, después de todo, excepto que aqulla noche en particular Diego acudió al "Café de Noche", se pidió un Expresso, ordenó un Capuccino para X... pero ella nunca llegó. Era la primera vez en 13 años que Diego soñaba algo tan peculiar como la ausencia de la mujer de sus sueños.

Esos pensamientos merodeaban la mente hiperactiva e hiperespontánea del joven de eterna camisa negra mientras se acercaba, test bajo el brazo, a realizar un fácil trabajo en la capital minera de Chile, en un céntrico banco cuyo nombre no nos es permitido revelar debido a asuntillos pendientes con el copyright.

Luego de las presentaciones de rigor con Don Ricardo Velásquez Barrios - algunos nombres han sido cambiados para proteger la privacidad de los protagonistas - Diego comenzó a evaluar, una persona a la vez, a un grupo de seis personas para su inclusión en un curso de inglés, tan necesario en el mundo empresarial de hoy - Tronwell™, Passion for Languages. Las evaluaciones fueron, como siempre, rápidas, efectivas, concisas y precisas - léase: al hueso -, mientras la tarde se perfilaba relajada y con promesas de ser agradable en aquel día luminoso.

Diego se permitió unos segundos de relajo y dió unos pasos fuera de la oficina donde esperaba a su próxima víctima, y se dedicó unos instantes a recordar a X, mientras evaluaba la calidad arquitectónica de un arquitecto que se encontraba evidentemente muerto debido a la antiguedad de la estructura. Bueno... por lo menos se había dado el lujo de dejar una bella escalera que llevaba al segundo piso, que se le antojó medio de palacio de cuentos. Diego se volvió a observar el contraste con las modernas puertas de cristal cuando, por solo un instante creyó estar aún soñando, pues acababa de escuchar la voz que anunciaba sus despertares desde hace cuatro mil quinientas noches...

- ¡¿Diego Varas?!

Pero no era un sueño...
Camael, Blogging Out...